El Tepache

viernes, 8 de junio de 2012

La "guerra sucia"

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Epigmenio Ibarra

En 2006, la guerra sucia lanzada contra Andrés Manuel López Obrador por el propio presidente de la República y hoy priista converso Vicente Fox, el PAN, el PRI y los poderes fácticos, logró sentar en la silla a Felipe Calderón Hinojosa.


Luego de las acciones de propaganda sucia, de la manipulación de videos y audios, de las calumnias, patrañas y mentiras dichas en cadena nacional y con total impunidad llegó con Calderón al país la guerra de verdad.

60 mil muertos después, el país roto, el consumo de droga triplicado en nuestras calles, toneladas de cocaína cruzando hacia el norte la frontera y millones de dólares y decenas de miles de armas cruzando hacia el sur, con los cárteles convertidos en verdaderos ejércitos, vuelven el PAN y el PRI a las andadas.

Si entonces la guerra sucia propagandística se volvió guerra sucia real. Si desde entonces abundan los levantones, las masacres, las decapitaciones, ¿qué podemos esperar ahora?

La criminal ineficiencia de Calderón ha cobrado ya demasiadas vidas. Entregará el país divido y crispado. El viento sopla en la pradera y el pasto está seco.

Sembraron, en 2006, PAN, PRI y los poderes fácticos, el odio y la discordia.

Se valieron del miedo para manipular la voluntad ciudadana. Ganaron ellos; perdimos todos.

De nuevo —y ante un IFE timorato y omiso— PAN y PRI se lanzan a la ofensiva. El problema es que el riesgo hoy es inmenso. Juegan con fuego para mantenerse a toda costa en el poder.

Volver a utilizar el recurso del miedo en un país erizado de fusiles. Volver a sembrar la discordia y poner en riesgo lo que queda en pie de nuestra maltrecha democracia es condenar al país, condenarnos a todos, al desastre.

La guerra sucia tiene, sin embargo, el poder de desenmascarar, de desnudar la complicidad entre PAN y PRI que la contienda escenográfica que libraban había logrado poner en un oscuro segundo plano.

Hoy está clara la sincronía. La comunión de intereses. Nadie, si se considera honesto y patriota, puede llamarse a engaño.

Aquellos que, siguiendo los pasos de Manuel Clouthier, han luchado, por décadas, en el PAN contra el viejo régimen autoritario.

Esos que en la lucha por la democracia sufrieron todo tipo de vejaciones, hoy tienen que saber que la dirigencia de su partido y su candidata los han traicionado.

Lo cierto es que Fox, el primer traidor, no sacó, tal y como lo prometió, al PRI a patadas de Los Pinos.

Lo cierto es que hoy trabaja activamente para que Peña Nieto se siente en la silla presidencial.

Lo cierto también es que PAN y PRI han cogobernado 12 años.

Muchos sufrieron amnesia. Fueron engañados con unos cuantos spots. Creyeron que, en efecto Felipe Calderón y su partido, querían cerrarle el paso al PRI.

¿Qué harán hoy que Josefina Vázquez Mota, cuyo declive es imparable, ha pasado a ser comparsa de Peña Nieto y junto con Gabriel Quadri se encarga de hacerle parte del trabajo sucio?

¿Qué harán hoy al constatar cómo Josefina miente y sigue sosteniendo que no se ha manipulado el discurso pronunciado por Andrés Manuel López Obrador en Tlatelolco?

Un discurso que decenas de miles escuchamos en la Plaza de las Tres Culturas. Un discurso que centenares de miles han visto a través de las redes sociales. Un discurso que los mismos medios se han visto obligados a presentar completo.

¿Cerrarán los ojos? ¿Cancelarán su conciencia? ¿Creerán de nuevo en las viejas patrañas de 2006?
¿Serán tan crédulos, tan cobardes, tan débiles como para caer víctimas del miedo y el odio, de la intolerancia y la simulación?

¿Aceptarán que su candidata y la dirigencia de su partido abran las puertas del poder a quienes por tantas décadas saquearon al país?

¿Esos contra los que lucharon tantos panistas honestos y patriotas?

¿Permitirán que, otra vez, sean el miedo y la mentira, el fraude y la simulación los que muevan la mano de muchos votantes en las urnas?

¿Traicionarán a su país como Vicente Fox y Felipe Calderón los han traicionado a ellos?

Falta muy poco para las elecciones. En manos de quienes han apoyado a Josefina Vázquez Mota, en manos también de quienes hasta ahora se dicen indecisos está el futuro de México.

Su conciencia es el botín de los que nuevamente han desatado la guerra sucia. Una guerra cuyas acciones veremos incrementarse en la misma proporción en que Andrés Manuel López Obrador gane más simpatías y se convierta, otra vez, en puntero.

Una guerra que no conocerá limites. Habrán de revolver la basura. De mentir y calumniar, de tender trampas.

Los amos de la corrupción y la impunidad buscarán la paja en el ojo ajeno mientras siguen, descaradamente, recurriendo a los mismos métodos de compra de conciencias de siempre.

Quieren que panistas e indecisos, esos a los que no alcanzan ni con plata, ni con presiones, lleguen a las urnas convertidos en autómatas.

Que les regalen, asustados, a cambio de la ilusión óptica de la “tranquilidad”, sus principios y sus votos.
Solo si lo logran, si domestican a millones, llegarán al poder.

El problema son los vientos de libertad que los jóvenes han hecho soplar. Los jóvenes que, con sus votos, están decididos a impedir su retorno. No hay guerra sucia que contra eso valga.

http://enlaceberodeulises.blogspot.com
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