Nada es más rentable que el juego sucio. Pero son
imprescindibles elementos del poder; si no, no es posible su práctica. Sí, dada
la gran dificultad y los esfuerzos sobrehumanos que requiere el juego limpio, casi todos los intelectuales, políticos, ricos,
artistas, poderosos de cualquier índole, practican el juego sucio en sus
distintas
variantes para salvaguardar su cómodo estado social y de
superioridad, el cual -por inercia- causa siempre la desigualdad de condiciones
o todas las injusticias (no reconocer, ninguneos, excesos o abusos de
mediación, líneas "culturales" -o "seudocultura" al dictado
de sus intolerantes intereses- de uso sobreprotegidas, usurpaciones de la
intimidad, sobrevaloración de lo mínimo que ensombra o desprotege la valoración
de lo digno, etc.).

No hay comentarios:
Publicar un comentario