Carlos A. Sarabia Barrera
Gracias a Dios, sólo quedan 46 días al régimen pseudopanista de Felipe Calderón Hinojosa, señalado ya, por mucho y por muchos, como uno de los principales violadores de los derechos humanos y las garantías individuales en este México del tercer milenio. Si leyeron ayer el editorial que POR ESTO! publicó sobre el narco y el Secretario de Seguridad federal, Genaro García Luna, habrán comprendido el nivel de degradación a que llegaron en este sexenio no sólo la política y los cuerpos policiacos del país, sino la misma sociedad mexicana. El editorial dibujó en pocas líneas el muy denunciado perfil delictivo del ministro gubernamental, supuestamente encargado de la vigilancia de la seguridad nacional. El señor García Luna es pilar fundamental del perfeccionamiento de la infraestructura “narcopolítica mexicana”. El editorial señaló también que Calderón es desinformado por el titular de la SSP, que existe un vínculo de engaño/adulación, que el Ilegítimo no valora las fallas en las labores de inteligencia, y que padece de grave negligencia consciente. Engañado no creo que esté don Calderón. Sobran denuncias ciudadanas que narran los excesos de García Luna y sus compinches, hay testimonios incontrovertibles en archivos de tribunales nacionales e internacionales. Infinidad de testigos protegidos y familiares de las víctimas han narrado con amplio detalle los nexos y la protección que brinda dicho Secretario al crimen organizado. Organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, han levantado la voz, inútilmente, desde hace años.
En las librerías podemos encontrar decenas de libros y ensayos, fruto de investigaciones muy serias, que cuentan excesos, abusos y corrupción no sólo del ministro, sino del Ministerio completo de Seguridad. ¿Y los asesores del Presidente, no le informan? ¿Y los demás ministros? ¿Ninguno se atreverá a desengañar al indolente mandatario? Aún más: oficiales de alto nivel de las Fuerzas Armadas, agentes estadounidenses de la DEA, la CIA y la embajada de EU han presentado a Calderón pruebas irrefutables de la culpabilidad de García Luna, pero don Felipe invariablemente las rechaza. Entonces, ¿de qué se trata?, ¿cómo hemos de juzgar a Calderón? ¿Cómplice o indolente? Para mí, don Felipe es las dos cosas. Es cómplice porque no es un niño ni está tarado. Antes de ser presidente tenía años en la política, posee una carrera universitaria, es hombre maduro y malicioso, por tanto es imposible que no se dé cuenta de lo que sucede y por quién sucede.
Es obvio que, por alguna razón, solapa conscientemente a Genaro García Luna, lo cual es muy grave, porque con su solapamiento, con su política de permitir al Secretario “hacer y deshacer”, Felipe Calderón ha hecho de todo México un Chicago de Al Capone en pleno siglo XXI. La indolencia presidencial se ha convertido también, y por esto deben fincarle responsabilidades, en delito de lesa humanidad. Felipe Calderón, como buen indolente, con su ceguera consciente, ha mostrado que no tiene respeto por los demás, no siente dolor por lo que ha causado y causa a millones de compatriotas; porque es un insensible. Como buen indolente, don Felipe no piensa en los 80 mil y 20 mil mexicanos que han muerto y desaparecido como resultado de su absurda guerra. Como buen indolente Felipe Calderón no se conmueve ni conmoverá por “daños colaterales”, ni por el llanto de dolor de viudas y huérfanos. ¿Cómo podría hacerlo si no tiene ni siente respeto por otros, si han sido seis años de continuo pisoteamiento a cuantos ha encontrado en el camino?
Dije al principio que quedan a esta administración federal sólo 46 días. Prometo que en este mes y medio contaré a ustedes muchos de los atropellos y latrocinios en que ha estado inmiscuido el señor García Luna. Pero eso sí, espero con ansia que tan pronto tome posesión Enrique Peña Nieto, la justicia alcance al Secretario de la SSP, a sus esbirros y, por supuesto, a su patrón don Felipe.
Los abusos y corrupción de la SSP; la complicidad y negligencia consciente presidencial NO DEBEN QUEDAR IMPUNES. Los familiares de las víctimas del calderonato esperan justicia. Si deseamos que México llegue a ser una nación de leyes, si deseamos que en nuestro país donde impere la justicia, si queremos que enfrenten responsabilidades los que abusan con y desde el poder, individuos como García Luna y esbirros, y funcionarios cómplices e indolentes como Calderón, así sean Presidentes, tienen que ser detenidos, procesados, de ser posible en tribunales internacionales, condenados y enviados por muchos años a prisión; porque el daño causado a la patria es inconmensurable. Y porque el poder presidencial no debe seguir siendo intocable.
La Policía Federal garcíalunista pasó de 6 mil a 36 mil elementos en este sexenio de pesadilla. Y está comprobado que casi todos los funcionarios de alto nivel y muchos de los agentes de dicha policía y de la SSP, se dejaron comprar, empezando por el titular, cabeza, incluso, de bandas de secuestradores … 15 de octubre de 2012,carlossarabia46@hotmail.com
Gracias a Dios, sólo quedan 46 días al régimen pseudopanista de Felipe Calderón Hinojosa, señalado ya, por mucho y por muchos, como uno de los principales violadores de los derechos humanos y las garantías individuales en este México del tercer milenio. Si leyeron ayer el editorial que POR ESTO! publicó sobre el narco y el Secretario de Seguridad federal, Genaro García Luna, habrán comprendido el nivel de degradación a que llegaron en este sexenio no sólo la política y los cuerpos policiacos del país, sino la misma sociedad mexicana. El editorial dibujó en pocas líneas el muy denunciado perfil delictivo del ministro gubernamental, supuestamente encargado de la vigilancia de la seguridad nacional. El señor García Luna es pilar fundamental del perfeccionamiento de la infraestructura “narcopolítica mexicana”. El editorial señaló también que Calderón es desinformado por el titular de la SSP, que existe un vínculo de engaño/adulación, que el Ilegítimo no valora las fallas en las labores de inteligencia, y que padece de grave negligencia consciente. Engañado no creo que esté don Calderón. Sobran denuncias ciudadanas que narran los excesos de García Luna y sus compinches, hay testimonios incontrovertibles en archivos de tribunales nacionales e internacionales. Infinidad de testigos protegidos y familiares de las víctimas han narrado con amplio detalle los nexos y la protección que brinda dicho Secretario al crimen organizado. Organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, han levantado la voz, inútilmente, desde hace años.
En las librerías podemos encontrar decenas de libros y ensayos, fruto de investigaciones muy serias, que cuentan excesos, abusos y corrupción no sólo del ministro, sino del Ministerio completo de Seguridad. ¿Y los asesores del Presidente, no le informan? ¿Y los demás ministros? ¿Ninguno se atreverá a desengañar al indolente mandatario? Aún más: oficiales de alto nivel de las Fuerzas Armadas, agentes estadounidenses de la DEA, la CIA y la embajada de EU han presentado a Calderón pruebas irrefutables de la culpabilidad de García Luna, pero don Felipe invariablemente las rechaza. Entonces, ¿de qué se trata?, ¿cómo hemos de juzgar a Calderón? ¿Cómplice o indolente? Para mí, don Felipe es las dos cosas. Es cómplice porque no es un niño ni está tarado. Antes de ser presidente tenía años en la política, posee una carrera universitaria, es hombre maduro y malicioso, por tanto es imposible que no se dé cuenta de lo que sucede y por quién sucede.
Es obvio que, por alguna razón, solapa conscientemente a Genaro García Luna, lo cual es muy grave, porque con su solapamiento, con su política de permitir al Secretario “hacer y deshacer”, Felipe Calderón ha hecho de todo México un Chicago de Al Capone en pleno siglo XXI. La indolencia presidencial se ha convertido también, y por esto deben fincarle responsabilidades, en delito de lesa humanidad. Felipe Calderón, como buen indolente, con su ceguera consciente, ha mostrado que no tiene respeto por los demás, no siente dolor por lo que ha causado y causa a millones de compatriotas; porque es un insensible. Como buen indolente, don Felipe no piensa en los 80 mil y 20 mil mexicanos que han muerto y desaparecido como resultado de su absurda guerra. Como buen indolente Felipe Calderón no se conmueve ni conmoverá por “daños colaterales”, ni por el llanto de dolor de viudas y huérfanos. ¿Cómo podría hacerlo si no tiene ni siente respeto por otros, si han sido seis años de continuo pisoteamiento a cuantos ha encontrado en el camino?
Dije al principio que quedan a esta administración federal sólo 46 días. Prometo que en este mes y medio contaré a ustedes muchos de los atropellos y latrocinios en que ha estado inmiscuido el señor García Luna. Pero eso sí, espero con ansia que tan pronto tome posesión Enrique Peña Nieto, la justicia alcance al Secretario de la SSP, a sus esbirros y, por supuesto, a su patrón don Felipe.
Los abusos y corrupción de la SSP; la complicidad y negligencia consciente presidencial NO DEBEN QUEDAR IMPUNES. Los familiares de las víctimas del calderonato esperan justicia. Si deseamos que México llegue a ser una nación de leyes, si deseamos que en nuestro país donde impere la justicia, si queremos que enfrenten responsabilidades los que abusan con y desde el poder, individuos como García Luna y esbirros, y funcionarios cómplices e indolentes como Calderón, así sean Presidentes, tienen que ser detenidos, procesados, de ser posible en tribunales internacionales, condenados y enviados por muchos años a prisión; porque el daño causado a la patria es inconmensurable. Y porque el poder presidencial no debe seguir siendo intocable.
La Policía Federal garcíalunista pasó de 6 mil a 36 mil elementos en este sexenio de pesadilla. Y está comprobado que casi todos los funcionarios de alto nivel y muchos de los agentes de dicha policía y de la SSP, se dejaron comprar, empezando por el titular, cabeza, incluso, de bandas de secuestradores … 15 de octubre de 2012,carlossarabia46@hotmail.com

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