El Tepache

martes, 14 de agosto de 2012

VatiLeaks, el mayordomo, el Papa y un banco corrupto





Jenaro Villamil- Homozapping, 14 Agosto 2012


Podría ser la cuarta entrega de El Padrino, o el inicio de una buena serie televisiva para HBO. Por ahora, el mayor escándalo de filtraciones de documentos y cartas de un pontífice católico se ha convertido en la promesa de un juicio contra Paolo Gabriele –Paoletto le llamaba con confianza Benedicto XVI-, el mayordomo de 46 años, uno de los hombres más cercanos al papa, que será enjuiciado en otoño, junto con un maduro programador informático, de 48 años, Claudio Sciarpelletti, señalado como su cómplice.

Así lo dio a conocer este 13 de agosto el juez instructor del Tribunal del Estado Vaticano, Piero Antonio Bunnet. Se presume que Paolo Gabriele podría ser acusado a 6 años de prisión por violación de la confidencialidad.

Al menos, la primera coartada del mayordomo y de sus asesores no funcionó. Paoletto se incriminó señalando que él fue el artífice de una serie de filtraciones que comenzaron a aparecer en febrero de este año en La 7, canal de televisión italiano, y en el libro Su Santidad, las Cartas Reservadas a Benedicto XVI, escrito por el periodista Gian Luigi Nuzzi.

El mayordomo declaró durante su primer interrogatorio, en mayo pasado, que “viendo el mal y la corrupción por todos lados en la Iglesia, estaba seguro de que un shock también mediático, habría podido ser saludable para volver a llevar a la Iglesia a su justo carril”. También mencionó que fue “iluminado” por el Espíritu Santo.

Al hacerle pruebas de tets psicológicos, Paoletto resultó ser uno de los hombres más cuerdos en el entorno papal. No hay locura en su actuar. Tampoco es Julian Assange ni forma parte de Anonymous. El mayordomo detenido el 23 de mayo está casado, tiene tres hijos, es uno de los cuatro laicos que desde 2006 estaba en el entorno más íntimo del papa. Sólo por encima de él estaba una enigmática monja de origen alemán, como el propio Ratzinger, quien hasta ahora no ha sido mencionada en la trama.

Las “Cartas” Comprometedoras

La filtración de las cartas reservadas para el papa tuvo varias sorpresas. Una de ellas, escrita por el nuncio papal en Estados Unidos, le advierte a Benedicto XVI de un intento por asesinarlo y denuncia “la corrupción, prevaricación y mala gestión vaticana”.

Otros documentos confirman la lucha en el entorno eclesiástico del gobierno vaticano. Especialmente, entre Tarciso Bertone, secretario de Estado del Vaticano, y otros arzobispos, como Angelo Scola, arzobispo de Milán, al parecer preferido del papa para suceder a Bertone.

El diario italiano La Repubblica publicó otras tres cartas donde acusan a Bertone y a Georg Ganswein, el secretario personal del papa, de ser los responsables de las “filtraciones” que llegaron a la televisión y a varios medios impresos, incluyendo el libro.

L’Osservatore Romano editorializó señalando que Benedicto XVI es “un pastor rodeado de lobos”, lo cual no es ninguna novedad en la historia de El Vaticano. Lo novedoso es que comiencen a documentarse las intrigas, a partir de documentos privados que normalmente tardan siglos en publicarse.

Entre las novedades del juicio se encuentra un cheque por 100 mil euros destinado a “Su Santidad Benedicto XVI”, fechado el 26 de marzo, enviado por la Universidad Católica San Antonio de Guadalupe; así como una pepita de oro enviada por el señor Guido del Castillo, director de Aru de Perú, y una antigua edición de La Eneida, que data de 1581.

Quizá también encuentren el ensayo perdido de Aristóteles sobre la risa, que inspiró a Umberto Eco a escribir El Nombre de la Rosa.

El Escándalo del Banco

En El Vaticano nada es casual, a pesar del aparente desorden o descuido de sus gerontócratas gobernantes. El Vatileaks coincidió con la destitución del presidente del Banco Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, por presuntos malos manejos y transferencias extrañas a instituciones como Banco Santander.

De ese escándalo no se ha vuelto a saber nada. El periodista Gian Luigi Nuzzi ha insistido que la pista está en el dinero y no en el mayordomo. De hecho, Nuzzi no ha querido confirmar si Paolo Gabriele fue la fuente identificada como “María” en su libro.

La trama del Vatileaks quizá no llegue a desentrañar el complejo tejido de intereses que suele acompañar a la Santa Sede. Sin embargo, está demostrándole a la Iglesia Católica que después de 2 mil años, nadie se libra de la Matrix y sus revelaciones.

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