En las urnas, pareciera ser que se deciden las elecciones y se convergen los anhelos colectivos al otorgar el voto a un candidato, un partido político, o incluso manifestamos nuestro desconocimiento al no saber rellenar una boleta electoral, pero también llegamos a expresar nuestro hartazgo cuando lo anulamos conscientemente.
En una democracia decide aparentemente una mayoría sobre los demás, eligen al presidente, gobernadores, diputados, senadores y alcaldes municipales, por medio de una herramienta llamada voto. En teoría así debería de ser, que las elecciones reflejaran realmente la decisión mayoritaria de una población.
Pero las elecciones parecen más una simulación y el voto la herramienta que crea esa ilusión de democracia, al convencernos que será respetado y que la gente decidió a su gobierno conscientemente. ¿Pero realmente así vota la gente?
Lamentablemente no se puede saber, por que se suman y conjugan muchas cosas en las elecciones, la manipulación pre existente del sistema sobre los ciudadanos, que crean gente ignorante y conformista, personas que repiten como verdad propia, la verdad de los medios de comunicación dominantes. Pero también la compra del voto y el hostigamiento a votar por alguien, interfieren en el libre albedrio de la gente.
Las elecciones son un descarado engaño que cuestan millones a los ciudadanos, pues se elige anticipadamente al ganador, que por lo regular y casi por regla general, el primer lugar queda en manos del que gasto más en promoción, rebasando topes de campaña y violando las normas electorales, y que a pesar de esto las instituciones de defensa del voto harán caso omiso a las inconformidades surgidas incluso del mismo pueblo elector.
En la democracia moderna desde meses antes del día de la elección ya se tiene al ganador, un tipo que servirá a los intereses ya creados por los que controlan los recursos económicos y que se creen dueños del país y a veces del mundo, por que según ellos generan empleos y servicios, mas no dicen que son trabajos esclavizadores con salarios de hambre, que a su vez transgreden al medio ambiente.
Estas elecciones no fueron la excepción, de nuevo los grandes empresarios invirtieron y aparte se gastaron recursos públicos para simular transparencia en el proceso democrático, alegando que todo fue limpio y que el voto fue libre y secreto, a pesar de que todas las pruebas digan lo contrario.
Desde años antes se elige el perfil de quien podrá postrarse sobre la silla y ser el presidente, un tipo elegido no por sus cualidades, sino por su facilidad de ser manejado o afinidad por seguir este sistema depredador e injusto, que genera pobreza y desempleo. De igual manera los diferentes supuestos representantes populares son elegido, por eso y más ¡Viva la democracia! …
Salex Chavrod

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