Carlos Arturo Moreno De La Rosa
Escrito por: Adolfo Huerta Alemán
“Las actividades y conceptos religiosos <<secuestran>> nuestros cerebros, al igual que la política y la moda. . . La religión como un absurdo, infantil y peligroso”.
Pascal Boyer de su libro Y el Hombre creó a los dioses. Ed. TAURUS 2010.
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No podemos negar que nuestro país ha vivido y vive bajo una cultura cristiana. Convivimos a diario con una mayoría católica y el resto son denominación cristiana, claro, habrá judíos, musulmanes, budistas de diferentes ramas, no se excluye a nadie de ellos.
Parto de este supuesto, pues en México, aceptando que en todo nuestro territorio hay una visión cristiana, que parece que la mayoría acepta, ya sea por tradición o por herencia, en algunos casos por imposición, pero no podemos negar que vivimos bajo ésta óptica.
Muchos presumen de ser católicas y católicos, se creen la moral y la verdad andando, se creen la mamá de Tarzán, lo vemos cuando se llenan los templos el 12 de diciembre (Día de la virgen de Guadalupe); aquí en Saltillo, Coahuila, somos testigos de cómo se llena la Catedral cuando celebran a su supuesto fundador<<El Cristo de la Capilla>> El famoso 6 de agosto.
Cuantos no llevan un rosario en el retrovisor en su automóvil o una calca muy fresita de la virgencita Lupita.
Lo único que veo, en esas católicas y católicos santurrones, mochos, puritanos, falsos, es una espiritualidad espiritualoide – tradicionalista, que sólo alimenta y sigue creando creyentes agachones e ignorantes y nada comprometidos con nuestra Historia.
Actualmente les vendría muy bien a esas católicas – católicos, esa imagen de<<La higuera estéril>> (Lucas 13, 6 – 9). Hoy en día los creyentes son estériles y para nada están proponiendo actualizar el Reino de Jesucristo, en nuestro contexto contemporáneo.
De lo que se trata es de buscar que realmente la Religión sea un medio y no el fin, y que esta estructura de la Religión se encarne, con miras a la mujer – hombre en su totalidad y busque su liberación integral.
Hoy más que nunca las católicas – católicos es indispensable que busquen nuevas fórmulas y asuman su responsabilidad histórica, para que la Iglesia realmente anuncie la hora de la justicia, la del proyecto del Reino, y que realmente seamos eficaces en nuestra sociedad.
Las católicas – católicos deben de atreverse a romper con sus prejuicios y quitarse el “chip’s” de ser tan estrechos y cultivar más su capacidad de ser más creativos y más emprendedores.
Aquí entramos al problema de fondo, que es el de la educación, los modelos educativos del país, de nuestras Iglesias, de nuestras familias, nos lleva a quien está verdaderamente interesado por la educación y quien la controla. Claro que, a los poderosos les conviene que la Iglesia retome también sus modelos educativos, para seguir formando creyentes, cristianos, católicos ignorantes, sumisos, obtusos, cerrados y agachones.
Nuestro pueblo es víctima de una fe fanática y falsa, que no le permite competir y hablar frente a sus autoridades para exigirles rendición de cuentas claras. Nuestra sociedad es víctima de una fe que crea creyentes apáticos, indiferentes, entrenados para obedecer en vez de actuar. Nos han hecho creer en una fe para memorizar fechas como la del 25 de diciembre, en vez de cuestionar dogmas que ya no dicen nada en nuestra actualidad. Han pretendido que creamos en una fe para aceptar dócilmente los problemas y dejárselos supuestamente a las manos de Dios, en vez de que cada una – uno de nosotros busquemos la manera creativa de resolverlos. Se nos ha dado una fe que nos dice que nos hinquemos frente a las autoridades (Ya sea las mismas Iglesias y su jerarquía, pero también frente a partidos políticos, frente a gobiernos corruptos), en vez de pedirles que trabajen para lo que fueron hechas y elegidas. Nos han engañado con una fe resignada, que así son las cosas y no podemos cambiarlas, sino dejárselas a la Divina Providencia.
Las católicas – católicos están llamados a ser los primeros en formar desde una fe auténtica y encarnada en nuestro tiempo – espacio, a personas que despertando su sensibilidad, activen su indignación, para que sean conscientes y sean capaces de comprometerse seriamente en favor de una fe que realmente responda a nuestra época y nos haga mejores personas y más libres. Que esto nos lleve a ser más responsables con nuestra Historia y dejemos de ser telespectadores de nuestra realidad.
“El cristianismo no puede tener disculpa. Es inútil, que se pretenda poetizarlo. Ha hecho una guerra a muerte al tipo superior del hombre, ha prostituido todos los instintos fundamentales del superhombre”.
Friedrich Nietzsche de su libro El Anticristo. Ed. DEBOLSiLLO 1993.

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