Por: Redacción / Sin embargo
1. Hay que regresar el video a la noche del 1 de julio de
2012. A Josefina aceptando que “las tendencias no me
favorecen” como si estuviera en Suiza, en Francia, en Alemania. Apenas se
contaban los votos y ya daba por terminada su participación. Sin chistar. Sin
interponer siquiera la duda de por medio.
“Los votos no me favorecen”, salió a decir de manera anticipada, sin
mencionar una sola palabra de los datos que le llegaron –nos llegaron a todos
los que participamos en el proceso–: que el PRI volvió a Los Pinos sin aprender
la lección: comprando votos, acarreando pobres, utilizando dinero, dicen las
evidencias, a carretadas.
Josefina Vázquez Mota fue convencida de que “eso es lo que
hace un demócrata”. La convencieron de que se aceptara perdedora
inmediatamente, porque el presidente Felipe Calderón ya estaba
en la línea con Enrique Peña Nieto y porque Leonardo
Valdés Zurita estaba por entregar el máximo trofeo al PRI.
Como si estuviera en un país en sin chapuzas ni transas, no salió a dar la
cara. Y a darle la espalda, sin querer, a los panistas que en todo el país
seguían contando votos asombrados porque su partido los había abandonado en la
tarea.
***
2. Tanto que critican a Vicente Fox. Pero
en el fondo, fue más conservador y más honesto que muchos panistas de primer
nivel, empezando por Felipe Calderón. Fox
dijo lo que pensaba: que era mejor que llegara Peña Nieto a
que llegara Andrés Manuel López Obrador. “Apoyemos al
puntero”, dijo.
En medio del litigio, apenas cuando los tiempos electorales marcaban el
momento para impugnar, Cecilia Romero salió a decir: El
triunfo de Enrique Peña Nieto no se lo arrebata nadie. Eso fue
apenas el miércoles pasado, recordará. “Felipe Calderón Hinojosa
es presidente de este país hasta el día 30 de noviembre y el día primero de
diciembre se hará cargo de la Primera Magistratura Enrique Peña Nieto”,
dijo la señora.
Pobre Josefina. Su candidatura no importó jamás. La
candidatura presidencial del PAN habría importado si fuera de Ernesto
Cordero. Claro que habrían peleado voto por voto. Claro que el mismo
presidente habría hecho un escándalo por Monex, por ejemplo. Pero era Josefina.
En realidad no importaba si ganaba o perdía. En realidad, para el grupo
político del presidente que tiene tomado el PAN, lo más importante era que no
llegara Andrés Manuel López Obrador. El que fuera, menos AMLO.
Y resulta que el que llegó fue Peña Nieto. “Que la señora
se declare derrotada para dejar solo a López Obrador y sus
gritos”, habrán dicho.
Y allá va la señora. A dar la cara por la triste derrota, cuando en realidad
los que perdieron fueron otros. Fue, antes que nadie, Calderón.
Pobre Josefina.
***
3. La presión que tendrá Gustavo Madero en
estos momentos. Los poderes políticos más influyentes de México, los que administran
el PRI y Los Pinos, lo vieron ayer sentarse junto a Jesús Zambrano.
Qué necio, habrán dicho. Es Peña Nieto y ya.
Pobre Madero, que en algún momento pensó que formaba parte
del equipo del presidente.
Y pobre, sobre todo, Josefina. Se ha tragado todo como las
verdaderas machas. Y ha tenido que brindar sonrisas a diestra y siniestra, como
si no pasara nada.
El PAN de Calderón, que se aferra al poder y todavía estará
presente unos buenos años más, no le pide nada al perverso grupo que en su
momento comandó Carlos Salinas de Gortari.
Ya le llegará, ya les llegará su Ernesto Zedillo. Así da
vueltas la política. Así es este país.
Publicado originalmente en:
No hay comentarios:
Publicar un comentario