Introducción.
Febrero del 2013.
Desde hace varios años, mientras en la política de arriba se disputaban el botín de una Nación hecha añicos, mientras los medios de comunicación callaban o mentían sobre lo que bajo estos cielos sucedía, mientras los pueblos originarios pasaban de moda y volvían al rincón del olvido: sus tierras saqueadas, sus habitantes explotados, reprimidos, despojados, despreciados…
Los pueblos indígenas zapatistas,
cercados por el ejército federal, perseguidos por las policías estatales y municipales, agredidos por los grupos paramilitares formados y pertrechados por los distintos gobiernos de todo el espectro político en México (PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, MC y los distintos nombres que los parásitos de la clase política mexicana toman), acosados por agentes de las distintas centrales de espionaje nacionales y extranjeras, viendo a sus hombres y mujeres, bases de apoyo del EZLN, golpead@s, despojad@s y encarcelad@s…
Los pueblos indígenas zapatistas,
sin alardes,
sin más imperativo que el deber,
sin manuales,
sin más líderes que nosotr@s mism@s
sin otro referente que no fuera el sueño de nuestros muertos,
sólo con las armas de la historia y la memoria,
mirando cerca y lejos en calendarios y geografías,
con la guía de Servir y no Servirse/ Representar y no Suplantar/ Construir y no Destruir/ Obedecer y no Mandar/ Proponer y no Imponer/ Convencer y no Vencer/ Bajar y no Subir.
Los pueblos zapatistas, los indígenas zapatistas, las indígenas zapatistas, las bases de apoyo del ezetaelene, con una nueva forma de hacer política,
hicimos,
hacemos,
haremos,
la libertad.
LA LIBERTAD
¡NUESTRA LIBERTAD!